Entramos en el instituto,
Adrián se fue de nuestro lado y Elena y yo nos encontramos con las chicas.
Primero estaba Lidia, luego Laura y Paula. Lidia era una chica súper inteligente
con notas que sobresalían de los límites y con un carácter de lo más especial.
Ella tenía una pequeña debilidad. La filosofía la volvía loca, o más bien el
profesor de filosofía la volvía loca, pero aún así la quería. Laura era
completamente diferente a Elena, pero las dos eran una de sola. Laura con su
personalidad dura y fuerte era la madre de todas, nos cuidaba y nos mimaba como
lo haría una madre de verdad. Por su parte, la debilidad eran los animales y
zapatos. Digamos que con Elena compartían esa debilidad y una más, los hombres.
Aunque todas, de un modo u otro, siempre tenemos debilidad por los hombres. Y
finalmente, Paula. La dulce e inocente Paula. Una chica dulce y con su voz
tranquila y suave. Para mí, ella era la más pequeña de todas, pero en realidad
era la mayor juntamente con Laura.
Comentamos el fin de semana
y entramos en clase. Por suerte, el profesor no estaba y nos dejaron la hora
libre. Mire por un momento mi Iphone blanco y vi que tenía un nuevo whats. Lo abrí y para mi sorpresa era de
Adrián, y en un acto seguido, me giré para encontrarme con su mirada al fondo
de la clase. Parecía como un sueño, pero Elena y su curiosidad me volvieron a
la realidad. Me preguntó si quería quedar con ella el viernes e irnos todas
juntas a buscar un helado o cualquier cosa. Asentí para que me dejara volver a
mi sueño. Mire el mensaje y me decía para quedar hoy por la tarde. Un momento.
Nosotros solos, sin hermanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario