Seguía pensando en ese
mensaje de Adrián y la hora paso volando. Al salir de clase vi a Elena muy
contenta, cogiendo el brazo de Laura. Esas dos sí que eran felices. Lidia y
Paula seguían a las dos chicas desde atrás, y yo las miraba desde lo lejos. Una
mano tocó mi cintura y más adelante subió por mi espalda, despertando todos mis
sentidos, hasta que se poso en mi hombro. Me gire para encontrarme con los ojos
de Adrián y esa sonrisa tonta se apodero de mi rostro. Salimos los dos del
instituto y solo estaba Elena. Me pare a pensar que hacia ella ahí y sola.
Rápidamente pensé que estaba esperando a su querido chico, pero no había nadie
más y mi mente pensó lo peor. Por suerte, él me explico que Elena venía con
nosotros porque había quedado con su hermano, Alex, un chico dos años mayor que
nosotros. Un alivio salió de mi boca y Elena sonrió.
Caminamos los tres hasta
la casa del chico y Alex salió a recibirnos con una enorme sonrisa y sus ojos
solo se posaban en Elena. Estos dos terminarían juntos. Adrián me dio paso y yo
entre. La casa era muy moderna con cuadros por todos los lados y una escalera
que llevaba a la segunda planta. Al girarme, Elena y Alex habían desaparecido y
solo estaba Adrián con una tímida sonrisa. Señale con la cabeza la escalera y
él asintió. Subimos en silencio, él detrás de mí, sin decirme una sola palabra.
Llegamos al pasillo y con la mano, me señalo la segunda habitación a la
derecha. Al lado de esa puerta había una pequeña y alta mesa con un jarrón,
repleto de flores blancas y azules. A medida que me iba acercando a la puerta,
iba mirando la pared. Fotografías de niños jugando, de una comida familiar y en
todas ellas, había un niño serio y apartado de las otras personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario