jueves, 2 de mayo de 2013

Capitulo 4: Su dolorosa infancia

Me giré para encontrarme con los ojos de Adrián, tristes y a punto de entrar en el llanto, así que para evitar que la dulce pareja nos oyera, entramos en su habitación. Al entrar, me sorprendí. Su habitación estaba ordenada y bien organizada, mientras que por mi mente pasaba la imagen de una habitación llena de posters de dibujos animados japoneses, la play 2 en el suelo, libros por el escritorio, la cama sin hacer…Sinceramente, me sorprendió para bien.
Me senté en la silla azul que estaba delante del escritorio y él en la punta de la cama. No sabía qué hacer o que preguntar, así que recordé las fotografías que la pared y pregunté si el niño solitario era él. Adrián asintió con la cabeza, simplemente. Me levanté y me senté a su lado, para cogerle la mano y obligarle a que me mirase. Con los ojos tristes y su mano cogida a la mía, me explicó.

(Años atrás):
Cuando era pequeño, Adrián, viajó desde Galicia hasta Cataluña con sus padres. En el trayecto, él miraba por la ventada y no se dio cuenta que sus padres habían bajado del avión. Se quedó dormido hasta que una azafata lo despertó con una sonrisa y preguntó por sus padres. Él al no verlos por ningún lado, lloró y lloró. La joven azafata pensó que sus padres estarían en el aeropuerto, pero lo que ella no sabía es que sus padres querían deshacerse del niño. Buscó durante horas a los padres, con Adrián cogió de la mano pero nada. Nadie conocía al niño gallego. Como que su trabajo como azafata había terminado por esa temporada, decido hacerse cargo del niño. Lo cuidó y mimó, lo llevo a la escuela, donde conoció a sus amigos de ahora, pero no todo sería de color rosa. La pobre azafata no tenía dinero para continuar alimentando al niño y lo dio en adopción. Por suerte, Adrián entró en una casa con dinero. En esta casa vivían una dulce pareja, amigos de la azafata, y su hijo, Alex, unos años mayor que Adrián.

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