Inconscientemente cerré
los ojos y me dejé llevar. Rodee su cuello con mis brazos y él mi cintura con
los suyos. Cualquiera que entrase pensaría que somos pareja. Ese término en
concreto despertó mi curiosidad por Elena, pero pronto desapareció, porque Adrián
me empujó hacia atrás, pero me opuse. Me separé de sus labios, lo mire y
sonreí. Le dije que íbamos demasiado rápido y que teníamos mucho tiempo. Que
sería mejor tomárnoslo con calma y tranquilidad. Me levanté de la cama y él se
incorporo. Lo miré por un segundo más antes de cerrará la puerta, pero ese
segundo pudo conmigo y volví a besarle. El beso de despedida nunca debe faltar.
Bajé las escaleras
pasándome el dedo índice por la comisura del labio inferior hasta que me
percaté que Elena estaba en la misma casa. Podríamos irnos juntas, pensé. Entre
en el comedor y ella y Alex estaban haciendo lo mismo que Adrián y yo unos
minutos antes. No quise interrumpir pero Elena me vio. Con la cara roja de
despidió de Alex y vino conmigo. Una vez fuera de la casa, me preguntó cómo me había
ido con él y yo solo me sonrojé. No iba a explicarle a Elena que casi lo
hacemos. No era para tanto. Ella disgustada por mi falta de comunicación empezó
a caminar y yo la seguía riendo por lo bajo. Para salir del silencio le dije
que me explicara que tal con Alex y ella, ilusionada y feliz, me lo explico
todo. Esos dos terminarían en boda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario