martes, 7 de mayo de 2013

Capitulo 5: ¡Que tierno!

Cuando termino de explicarme su dolorosa infancia, las lágrimas salían de mis ojos a mares. Nunca pensé que Adrián habría sufrido tanto en su niñez. Parecía tan duro y seguro de sí mismo, pero jamás hubiera dicho que su niñez fue así. También pensé en que ha tenido toda su vida para explicármelo, porque ahora, porque no mañana. Mientras me preguntaba esas cosas, Adrián me miraba y poco a poco se iba acercando más a mí, a mis labios. Me giré en un acto inocente y mis labios chocaron contra los suyos.
Inconscientemente cerré los ojos y me dejé llevar. Rodee su cuello con mis brazos y él mi cintura con los suyos. Cualquiera que entrase pensaría que somos pareja. Ese término en concreto despertó mi curiosidad por Elena, pero pronto desapareció, porque Adrián me empujó hacia atrás, pero me opuse. Me separé de sus labios, lo mire y sonreí. Le dije que íbamos demasiado rápido y que teníamos mucho tiempo. Que sería mejor tomárnoslo con calma y tranquilidad. Me levanté de la cama y él se incorporo. Lo miré por un segundo más antes de cerrará la puerta, pero ese segundo pudo conmigo y volví a besarle. El beso de despedida nunca debe faltar.
Bajé las escaleras pasándome el dedo índice por la comisura del labio inferior hasta que me percaté que Elena estaba en la misma casa. Podríamos irnos juntas, pensé. Entre en el comedor y ella y Alex estaban haciendo lo mismo que Adrián y yo unos minutos antes. No quise interrumpir pero Elena me vio. Con la cara roja de despidió de Alex y vino conmigo. Una vez fuera de la casa, me preguntó cómo me había ido con él y yo solo me sonrojé. No iba a explicarle a Elena que casi lo hacemos. No era para tanto. Ella disgustada por mi falta de comunicación empezó a caminar y yo la seguía riendo por lo bajo. Para salir del silencio le dije que me explicara que tal con Alex y ella, ilusionada y feliz, me lo explico todo. Esos dos terminarían en boda. 

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