lunes, 29 de julio de 2013

Capitulo 11: La vida sigue

Desde ese día no me he separado de él. Seguimos juntos pesé haber dejado el instituto y habernos ido a Barcelona a estudiar. Yo estudio para medico y él ingeniera informática para que no que cosa, pero le quiero igual. Los dos vivimos en un piso alquilado, cerca de la universidad. Por parte de mis amigas, Elena lo ha dejado con Alex por pesado y pegajoso. Según ella, no podía salir a ningún lado sin él y Elena necesita tu espacio y la comprendo. Pero por lo que me ha dicho Paula, esta tonteando con Liam, un chico unos dos años mayor que ella y que esta de intercambio en el instituto que están las dos. Que pronto se le olvidan las cosas a Elena. Paula está en el mismo instituto que Elena, estudiando turismo con ella. Ella no ha cambiado, sigue siendo esa niña dulce e inocente que conocí, pero según Elena le gusta una de su clase de francés, aunque lo niegue siempre que nos vemos.     
Laura y Lidia se han ido las dos a vivir a Barcelona, y están muy cerca de nuestro piso. Laura estudia biología marina y Lidia historia de la filosofía, que según Laura el profesor de filosofía es un viejo carcamal.

Mis seres queridos son felices, yo soy feliz. Para mi suerte, la vida me ha sonreído y ha puesto en mi camino al chico que quiero y a mis mejores amigas. Ahora sé que es verdad esa frase que dicen: Los amigos muy íntimos pueden convertirse en algo más, y yo puedo decir que estoy enamorada de mi mejor amigo. 


Para una de mis mejores amigas, Anna.
Quiero que sepas que aunque muchos sueños no se hagan realidad, el tuyo se hará igual que el mio se hizo. No tengas prisa, todo llega. No busques el amor, llegara solo. Y con estos 11 capítulos, te demuestro todo lo que te quiero y todo lo que significas para mi.

T'estiimo moltiisim, Anita! 

Capitulo 10: Ellas me comprenden como nadie

Eran las doce de la mañana y un pitido me despertó. Vi como Laura cogía su móvil y para la alarma. Al verme, me sonrío y yo, mediante señales, le dije de ir a desayunar aunque fuera algo rápido. Asintió con la cabeza y nos fuimos hacia la cocina. Mientras desayunábamos unas tostadas, Lidia y Paula llegaron. Preguntamos por Elena y nos contestaron que seguía durmiendo plácidamente, pero a los cinco minutos llego con una sonrisa.
-       Buenos días, chicas. ¿A que no sabéis quien me ha pedido salir, oficialmente?
Y por su sonrisa matinal, supimos que Alex había dando un paso. Supe también que había encontrado la batería de su móvil para hablar con él, pero como ella era feliz, todo el mundo lo era. Pasada la hora, las chicas se fueron yendo a sus respectivas casas y yo me iba quedando sola, hasta que la casa estaba en silencio. Llamé a Adrián y le conté mi noche con ellas. Él feliz porque su hermano estuviera saliendo con Elena, me dijo que tenía que darme una cosa. Quedamos y en cinco minutos él estaba frente a mí con un ramo de rosas rojas y una caja.
-       Marta, mi amor, mi vida. Quiero que sepas, que aunque medio mundo sabe que salimos, yo quiero darte el famoso anillo que tu amiga Elena ha recibido por parte de mi hermano. Al ver la reacción de ella, pensé que a ti también te gustaría recibir uno, así que recolectando dinero, lo compré.

Y me entregó la cajita con un pequeño y sencillo anillo. Le besé y supe que mi vida, a su lado, seria y es perfecta. 

Capitulo 9: La noche las confunde

Eran las cuatro y cuarto de la mañana y yo no podía dormir. Las demás chicas dormían plácidamente esparcidas por mi dormitorio. Elena dormía con Paula en mi cama y Lidia y Laura dormían en colchones alrededor de estas. Me levanté y miré de aclarar mi mente. Adrián es lo mejor que me ha pasado en mi vida pero que pasa si me ocurre como Sergio. Lo recuerdo como si fuera ayer cuando me lo dijo…
(Unos años atrás):
Estaba muy feliz porque hoy, por primera vez, quedaría con Sergio a solas en su casa. Rápidamente por mi mente pasó la cita ideal, una película romántica, con palomitas y el beso de cine. Antes de llegar a casa recibí un mensaje de él: “Hola cariño; podemos quedar mañana me ha surgido un problema con mi madre, un beso. Te quiero”. Pero no me dijo que su madre estaba de viaje de negocios hacia dos días, ¿cómo iba a tener un problema con ella? Ese mensaje me hizo pensar y decidí llegar hasta su casa. Cuando llegué toqué el timbre y una joven de cabellos rubios y lisos me abrió con una dulce sonrisa, pero al reconocerme se le borró de inmediato. No me lo podía creer. Mi novio me engañaba con otra chica, y ni más ni menos que una compañera de clase, una de las animadoras del equipo de fútbol. Eché a un lado a esa rubia y me dirigí al dormitorio. Sergio estaba tumbado en su cama, enrollado en una sabana beige. Le grité de todo menos bonito y para mí, supuso el fin de nuestra relación. Durante varios días me llamo y me envió mensajes, pero no conteste ni uno. Él supo que lo que hizo estuvo mal y no iba a perdonarlo.
(Presente):
No quería volver a pensar en ese capullo de Sergio, así que me metí de nuevo en la cama e intenté reconciliar el sueño.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Capitulo 8: Guerra de preguntas (Parte 2)

Me dirigí a la puerta, la abrí y Elena estaba con una sonrisa y su enorme maleta. Esta chica algún día se va a llegar media casa para venir a dormir a la mía. Al rato, llegaron Lidia y Paula, y segundos después Laura. Estábamos todas, esperando a que mis padres se decidieran hacer algo. Mi hermano se había ido a casa de unos amigos suyos y mis padres se irían a comer a un restaurante y luego a bailar con mis tíos.
La casa estaba en silencio y Laura rompió con este. Me pregunto sobre él, sobre mi novio. Sé que sonara extraño, pero le quiero y quiero compartir mi vida con él. Expliqué que cada día, después de clase nos veíamos y compartíamos ese beso especial. Las chicas estaban embobadas y con cara de enamoradas. Lidia me dijo que porque no se lo había contado, a todas en general y yo, como excusa, dije que aún no estaba segura de estar con él, pero la verdad es que ahora mismo no quiero a nadie más, solo a él. Elena y su curiosidad volvieron y preguntaron por lo más simple de todo:
-       ¿Te ha regalado un anillo o algo?
Elena y su visión de un amor perfecto. Un chico guapo, romántico y alegre, y con una boda por todo lo alto, ella vestida de blanco. Inocente e dulce Elena, pensé. Pero en realidad, era mejor pensar eso que llevarse una decepción como me pasó con Sergio. No quiero hablar de él, mi idea del amor perfecto la perdí con él y ahora pienso que Adrián puede hacerme recuperarla. Pasamos la noche entre risas y comiendo chocolate. Elena y Lidia estaban pendientes de sus teléfonos durante todo el rato, hasta que Laura y yo intervenimos. Elena hablaba con Alex y Lidia con un Marc. Les quitamos las baterías a los móviles y se los devolvimos. Estas dos nos miraban con miradas asesinas, que si estas matasen, Laura y yo estaríamos metros bajo tierra. 

Capitulo 7: Guerra de preguntas (Parte 1)

Llegue a casa minutos después con el pan y unos buñuelos de crema para el postre. Mi madre estaba preparando la comida y mi hermano gritaba a la televisión porque el muñeco de la consola de moría. Los niños y sus juguetes, pensé. Dejé la pequeña compra encima de la mesa y mi móvil vibró en mi bolsillo trasero. Era un mensaje de las chicas en nuestro grupo del whatsapp y como era de esperar Lidia y Elena habían empezado la conversación:
- Lidia Jones: A ver, ¿alguna sabe donde se ha metido la enamorada?
- Elena Hernández: ¡Aquí estoy! :)
- Lidia Jones: Tú no, la otra.
- Laura Gómez: Eso, eso. ¡Queremos respuestas!
- Elena Hernández: ¡Puedo hacer un Sálvame de luxe, versión Adrián¡ jajaja
- Paula Martínez: Pobre Marta, la compadezco.
- Elena Hernández: La defensora del pueblo salió. ¡Hola Paulita!
- Paula Martínez: jajajaja. ¡Hola Elenita!
- Lidia Jones: Dejaros de tonterías. ¡Marta rebélate contra el mundo!
- Marta Santiago: ¡Chicas sois unas pesadas! Quedamos a las cinco y media delante de mi casa y os cuento. Traeros ropa de recambio ;)
- Elena Hernández: ¡PARTY HARD EN CASA DE MARTA! Estupendo! ;)
- Lidia Jones: Okey :)
- Paula Martínez: ¡Muy bien, ahí estaremos!
- Laura Gómez: Voy a traer chocolate, se dé una a la que le encanta.
Comí con prisas y mi hermano me miraba boquiabierto, pero lo ignoré como de costumbre. Le expliqué a mi padre que hoy vendrían las chicas a casa y él asintió, seguramente sin haberme escuchado. Las cinco y cuarto marcaban en el reloj de mi teléfono y Adrián me llamo:
-       Hola preciosa. ¿Cómo ha ido la bronca?
-       Hola cariño. Aún no ha empezado, he quedado con las chicas dentro de un cuarto en mi casa. Noche de chicas.
-       ¡Qué bien suena eso! Jajajaja. No te canses mucho de hablar, que esa lengua la necesito mañana. – Algún día me va a sacar los colores de la cara.
-       En fin, te dejo cielo. Que estarán a punto de llegar. Un beso, te echo de menos.
-       Adiós princesa, yo también. Te quiero.

Al colgar, el timbre sonó y la guerra de preguntas empezó. 

martes, 14 de mayo de 2013

Capitulo 6: Hay que ser sinceras

Esa tarde/noche la pase pensando en él, en sus besos, en sus labios y sobretodo, en lo que ha debido de sufrir de pequeño. Al día siguiente recibí un mensaje de Laura para quedar el viernes, tal y como dijo Elena.
Para mi gusto, la semana paso muy rápida. Cada tarde, él y yo quedábamos en cualquier lado. En la biblioteca para estudiar juntos, en su casa o en la mía y siempre había ese beso que nos hacía ir a otro mundo paralelo al nuestro. Al fin éramos viernes, y Lidia vino a buscarme cinco minutos antes de lo que habíamos acordado, lo que supuso que nos pillo a Adrián y a mi justo en ese beso. Lidia se quedó sin palabras y no me dio tiempo para que se lo explicase. Mientras Adrián reía por la que me venía encima, yo pensaba la forma de explicarles a Lidia, y dentro de poco a las chicas, que él y yo estábamos saliendo.
Al rato Elena y Laura llegaron con una sonrisilla, y detrás de ellas Lidia y Paula. Laura empezó a preguntarme cosas sin sentido, a la que se añadió Elena y finalmente Lidia contó lo que vio. La dulce Paula solo asentía mientras ellas explicaban. Yo para no dejar a Adrián solo con estas locas, les dije que por la tarde les explicaría todo y que ahora quería pasar un poco d tiempo con él. Al irse, escuché como Elena y Lidia soltaban unas risillas y empezaban a gritar: UHHHH…ADRIÁN…EHHH! Pese a todo lo que me hagan, las quiero.
Disfrutamos de nuestra pequeña intimidad por unos segundo más, porque después mi madre me llamó, pidiéndome que fuera a buscar el pan y algo para postre. Me despedí de él con otro beso y me dispuse a ir a buscar el pan. 

martes, 7 de mayo de 2013

Capitulo 5: ¡Que tierno!

Cuando termino de explicarme su dolorosa infancia, las lágrimas salían de mis ojos a mares. Nunca pensé que Adrián habría sufrido tanto en su niñez. Parecía tan duro y seguro de sí mismo, pero jamás hubiera dicho que su niñez fue así. También pensé en que ha tenido toda su vida para explicármelo, porque ahora, porque no mañana. Mientras me preguntaba esas cosas, Adrián me miraba y poco a poco se iba acercando más a mí, a mis labios. Me giré en un acto inocente y mis labios chocaron contra los suyos.
Inconscientemente cerré los ojos y me dejé llevar. Rodee su cuello con mis brazos y él mi cintura con los suyos. Cualquiera que entrase pensaría que somos pareja. Ese término en concreto despertó mi curiosidad por Elena, pero pronto desapareció, porque Adrián me empujó hacia atrás, pero me opuse. Me separé de sus labios, lo mire y sonreí. Le dije que íbamos demasiado rápido y que teníamos mucho tiempo. Que sería mejor tomárnoslo con calma y tranquilidad. Me levanté de la cama y él se incorporo. Lo miré por un segundo más antes de cerrará la puerta, pero ese segundo pudo conmigo y volví a besarle. El beso de despedida nunca debe faltar.
Bajé las escaleras pasándome el dedo índice por la comisura del labio inferior hasta que me percaté que Elena estaba en la misma casa. Podríamos irnos juntas, pensé. Entre en el comedor y ella y Alex estaban haciendo lo mismo que Adrián y yo unos minutos antes. No quise interrumpir pero Elena me vio. Con la cara roja de despidió de Alex y vino conmigo. Una vez fuera de la casa, me preguntó cómo me había ido con él y yo solo me sonrojé. No iba a explicarle a Elena que casi lo hacemos. No era para tanto. Ella disgustada por mi falta de comunicación empezó a caminar y yo la seguía riendo por lo bajo. Para salir del silencio le dije que me explicara que tal con Alex y ella, ilusionada y feliz, me lo explico todo. Esos dos terminarían en boda.