Para mi gusto, la semana
paso muy rápida. Cada tarde, él y yo quedábamos en cualquier lado. En la
biblioteca para estudiar juntos, en su casa o en la mía y siempre había ese beso
que nos hacía ir a otro mundo paralelo al nuestro. Al fin éramos viernes, y
Lidia vino a buscarme cinco minutos antes de lo que habíamos acordado, lo que supuso
que nos pillo a Adrián y a mi justo en ese beso. Lidia se quedó sin palabras y
no me dio tiempo para que se lo explicase. Mientras Adrián reía por la que me venía
encima, yo pensaba la forma de explicarles a Lidia, y dentro de poco a las
chicas, que él y yo estábamos saliendo.
Al rato Elena y Laura
llegaron con una sonrisilla, y detrás de ellas Lidia y Paula. Laura empezó a
preguntarme cosas sin sentido, a la que se añadió Elena y finalmente Lidia
contó lo que vio. La dulce Paula solo asentía mientras ellas explicaban. Yo
para no dejar a Adrián solo con estas locas, les dije que por la tarde les explicaría
todo y que ahora quería pasar un poco d tiempo con él. Al irse, escuché como
Elena y Lidia soltaban unas risillas y empezaban a gritar: UHHHH…ADRIÁN…EHHH! Pese
a todo lo que me hagan, las quiero.
Disfrutamos de nuestra
pequeña intimidad por unos segundo más, porque después mi madre me llamó, pidiéndome
que fuera a buscar el pan y algo para postre. Me despedí de él con otro beso y
me dispuse a ir a buscar el pan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario